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domingo, 4 de noviembre de 2012

"Los tiempos cambian"


En estas noches de frío y terror he visto que a los hombres ya no los hacen como antes.

     Era temprano cuando desperté y recordé que había quedado en salir con Sebastián a ver una película. La verdad es que mi mente a las once de la mañana no carbura muy bien, y menos cuando tienes una cita déspues del mediodía. Para mi sorpresa, no fue lo que esperaba. No quise dejarlo plantado, así que tomé mi bata y entré a la regadera. Al salir me puse mis jeans favoritos, una playera de las tortugas ninja y unos tenis morados. La verdad, no estaba muy emocionada al salir con mi décimo cuarto “niño de mis sueños”.

     Cuando iba de salida a encontrarme con él, mi madre me detuvo y me dijo: "Hija, no seas de esas tantas niñas que usan el título de amor de su vida como si fuera concurso para empleado del mes". Me quedé atónita, y sin nada que decir le di un beso en la mejilla y me retiré a verme con Sebastián.

     Al llegar al cine, me sorprendí al ver que él iba peor arreglado que mirrey en fiesta de quince años. Pasaron como 20 minutos en lo que yo realizaba un vistazo comparativo a nuestra ropa. Me dijo  que  estaba en cartelera la película de Los arrumacos del amor, pero yo entre risas sarcásticas le dije que las películas cursis no me gustaban y que obviamente moría por ver Los zombis comesesos 5. Él, por complacerme, accedió a verla.

     Al momento de entrar a la sala todo iba muy bien, ya que no había empezado la película. Cuando se inició, también comenzó mi tortura…

     De repente, cuando salían los zombis, él saltaba de su asiento haciendo un desastre con las palomitas. Recuerdo una escena donde casi 30 zombis se comen a una chava y yo solo observé cómo mi acompañante tenía los pies arriba del asiento mientras se comía las uñas. Toda la sala fue testigo, de que gritaba peor que niña que se le aparece un payaso disfrazado de araña mutante. Bueno, la verdad, exageré pero en verdad el miedo y horror que demostraban Sebastián era para morirse de risa. Mientras yo veía cada escena con pasión y emoción, sentía como todas las chavas presentes estaba abrazadas de sus novios. Para acabarla yo era la que iba a terminar abrazando a mi susodicho.

     Quizá para ser la primera cita fue algo extrema, pero me hizo entender que Sebas es una nena comparado a lo que yo busco o sea: no es mi tipo.

     En estas noches he reflexionado que antes los valientes eran los hombres. Esos machos fuertes y decididos que no le temían a nada. ¡Bah! Cada día comprendo más a mi abuelita cuando me dice: “Los tiempos cambian”.

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